¿Está tu empresa preparada para la Industria 4.0?

La revolución digital es una realidad que está afectando a todos los sectores y empresas. El cambio no es una opción, es una necesidad, las compañías deben tomar hoy posiciones en la Industria 4.0 para asegurar su competitividad en un entorno complejo y acelerado.

Para comprender la Industria 4.0, es esencial ver la cadena de valor completa que tiene la fábrica, esto incluye proveedores, materiales, procesos y productos, y desde una visión integral se debe verificar que acciones o componentes son necesarios comenzar a integrar, para acceder a la fábrica inteligente. Una primera integración o convergencia es la tecnología de la información (TI) y la tecnología operativa (OT), sin la convergencia de ambas no hay transformación industrial.

El conocimiento del punto de partida de la compañía es básico y necesario, para identificar los proyectos prioritarios que podrían desarrollarse y así, ingresar a un proceso de digitalización, acorde a sus posibilidades y saber dónde concentrar la inversión. En este sentido, es necesario seguir un enfoque metodológico que tenga en cuenta el contexto competitivo de la empresa, su madurez digital en cuanto a tecnología, organización y procesos para identificar los proyectos más adecuados con los objetivos y características de la misma. Con esta base es posible orquestar un plan de transformación donde se aceleren los resultados, se asegure la sostenibilidad y se maximice el impacto.

Pero no todo es tecnología o financiamiento, también es importante reconocer que la innovación tecnológica genera cambios en la organización, y la nueva organización industrial requerirá de nuevos conocimientos, competencias, transformaciones en los puestos de trabajo y en el propio management de la dirección.

Para adoptar con éxito las nuevas tecnologías será primordial la capacidad que tenga el personal de la empresa para gestionar esa transformación, sobre todo aquellos factores culturales propios de las organizaciones maduras, que expresan su resistencia al cambio mediante desinterés, falta de tiempo, observaciones negativas sobre la inversión o los gastos que esta significa.

Para hacer frente a esta situación se debe pensar de una manera diferente, que permita que las empresas tradicionales rediseñen su visión y logren replantearse su definición de negocio. Se debe reconocer que el foco actual está orientado al Cliente y a la “experiencia” que tiene este con nuestro producto o servicio; hoy estamos en la economía del conocimiento, en dónde las plataformas son colaborativas y la innovación es abierta.

Por lo expresado, la fábrica inteligente no es sólo tecnología, también es establecer relaciones colaborativas con nuestras comunidades, en especial con los usuarios, debemos estar mejor informados sobre el uso final que se les otorga a nuestros productos o servicios, y de esta forma, se debe buscar la manera de innovar con costos más bajos y con condiciones de calidad y de entrega mejoradas, todo ello gracias a las nuevas tecnologías habilitadoras que tenemos hoy disponibles.

Por otro lado, y pensando en la innovación, se deben de establecer relaciones colaborativas con otras instituciones, con universidades y centros de innovación, reconociendo la evolución y posibilidades que brindan proveedores y Agentes de cambio en materia tecnológica, de esta manera el camino a la digitalización fabril se convierte en una estrategia que admite y requiere un nuevo estilo de desarrollo e industrialización.

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